Por: Sandra Vivas, socia directora de Top Management de Centroamérica.

Artículo publicado en el suplemento «Empleadores Exitosos» del Periódico La Nación, 16 de agosto 2011.


Durante más de 20 años he manejado procesos de selección de personal, hoy Captación de Talento Humano, y sin importar el nivel profesional, básico, medio o gerencial, vemos como cuesta manejar la ansiedad del ocio o el tiempo libre que trae la cesantía laboral. Después de ordenar el closet o el garaje de nuestras casas… aumenta la desesperación.

De repente nos damos cuenta de que no conocemos muy bien a nuestros hijos, tampoco a nuestras parejas; la casa se nos cae encima, todo está estático, no sabemos cómo divertirnos y el di?a pasa a tener muchas ma?s horas. A esto muchas veces se suma un estrés mayor, en ocasiones, las personas confunden los “quiebres de las empresas” con sus propias capacidades profesionales. Si me despiden, ¿valgo menos? Pues no.

Pareciera que el tiempo libre no esta? bien visto entre las concepciones de “moralidad” y “conductas deseables”; sin embargo, considero que es un excelente momento en nuestras vidas.

Constituye la oportunidad de una preparación cuidadosa y seria de un proyecto, que refleja y necesita de armonía, serenidad, madurez, investigación, así como de rebotar ideas con expertos.

Representa un momento en el que se tomarán decisiones que van a suponer cambios en su vida y probablemente, en la de su familia. Es tiempo de revolver las raíces, llegar a acuerdos, planificar y fundamentalmente, decidir por usted mismo. “Escoger y no que lo escojan”.

En nuestros procesos de Outplacement o Couching, para la transición laboral, cuando preparamos a la gente para asistir a una entrevista de trabajo, les pedimos que investiguen lo máximo posible acerca de la industria, la empresa y su interlocutor. Pero, ¿qué pasa con conocernos a nosotros mismos y nuestras áreas de interés?

Pueden estar seguros de que nuestros interlocutores se llevarán la mejor impresión de personas que respetan lo que son, tienen objetivos claros y se sienten orgullosos de ello. Paradójicamente, es una característica de los jóvenes inexpertos, llamados hoy Generación “Y”. Entonces:

  • Sepa qué está buscando. ¿Qué es importante para usted? ¿Por qué se postula a una determinada posición o empresa? ¿Cuál es su objetivo a corto y a largo plazo? ¿Cuáles son sus intereses, preferencias?, toda esta información lo ayudará a focalizarse y a dirigir su energía en pos de un objetivo. La estrategia a seguir deberá estar relacionada con el puesto al que se postula.
  • Entienda qué es lo que usted tiene para ofrecer. Refleje su “valor agregado”, es decir evidencie todo aquello que aportaría a la empresa, demuestre sus experiencias anteriores y los logros obtenidos, mejor si es en términos porcentuales.
  • Desarrolle usted por lo menos tres preguntas para plantear durante las entrevistas. Debe estar seguro de cuál es el modelo de negocio, industria, posición, liderazgo de su potencial empleador y cualquier elemento que para usted sea necesario identificar. Aunque pueda sonar grotesco, ciertamente los empleadores de hoy rechazan respuestas como: “yo hago cualquier cargo, sirvo para cualquier cosa, solo deme el sueldo que aspiro”. Recuerde es su momento de escoger. ¡Es un tiempo valioso!

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