“Muchos líderes no fracasan por falta de talento, sino por falta de autoconfianza.”
Carlos iba a ser promovido a Jefe de Ventas de una región. Hasta ese momento, había sido un vendedor brillante, con resultados extraordinarios. Sin embargo, en nuestra primera sesión de mentoring me confesó:
“No estoy preparado para asumir esta responsabilidad. Tengo miedo de defraudar a la empresa y hasta de perder mi trabajo”.
Carlos no desconfiaba de sus logros pasados, sino de su capacidad para aprender y desarrollar las competencias necesarias que lo convirtieran en un buen jefe de ventas. Este caso refleja una realidad que encuentro con frecuencia en líderes y ejecutivos: el reto de la autoconfianza.
¿Qué es la autoconfianza?
La autoconfianza no es ausencia de miedo, sino la percepción de que contamos con los recursos para enfrentar nuevos desafíos. Es confiar en que podremos adaptarnos, aprender y crecer, aun en escenarios inciertos.
En el caso de Carlos, no era falta de capacidad técnica, sino la creencia de que no lograría estar a la altura de las expectativas.
¿Cómo identificar la falta de autoconfianza?
Existen señales que delatan que, como Carlos, podemos estar limitados por una baja autoconfianza:
Percepción de no tener los recursos para nuevos desafíos
Necesidad de aprobación constante antes de decidir.
Postergar acciones importantes por miedo a equivocarse.
Minimizar logros, atribuyéndolos a la suerte.
Sentirse un impostor a pesar de los resultados.
Evitar asumir retos o roles nuevos.
Reconocer estas señales es el primer paso para cambiarlas.
Situaciones que denotan autoconfianza
- A diferencia de estas conductas, un líder con autoconfianza:
- Acepta retos aun con incertidumbre.
- Tiene conciencia de que esta preparado para aprender y afrontar nuevos retos
- Reconoce errores sin que afecte su valor personal.
- Pide ayuda cuando la necesita, sin verlo como debilidad.
- Se atreve a innovar o a ir contra la corriente.
Carlos, al ir trabajando estas actitudes, empezó a ganar serenidad y determinación frente a su nuevo rol.
La visión de la neurociencia
La neurociencia nos explica que la autoconfianza depende del equilibrio entre:
La amígdala, donde se activan miedo y ansiedad.
La corteza prefrontal, que regula, analiza y ayuda a tomar decisiones con calma.
Cuando la amígdala domina, como al inicio le sucedía a Carlos, sentimos inseguridad y bloqueo. Pero al entrenar la corteza prefrontal con reflexión, práctica y feedback, fortalecemos la sensación de capacidad.
La buena noticia: el cerebro es plástico, y la autoconfianza se puede entrenar.
Cómo desarrollar la autoconfianza desde el mentoring
Con Carlos, y con otros líderes en situaciones similares, trabajamos en cinco niveles:
Detectar creencias limitantes: identificar pensamientos como “no estaré a la altura” y ayudarle a reformularlos: “Puedo estar a la altura si me preparo para ello”
Acumular pequeñas victorias: celebrar progresos en cada paso del nuevo rol. Es el enfoque del “Kaizen” aplicado al mentoring
Recibir feedback constructivo: escuchar cómo su equipo y superiores valoraban su aporte. Es muy importante que aprenda a incorporar las visiones de su entorno
Definir un propósito claro: conectar su liderazgo con un “para qué” más grande.
Gestionar emociones: técnicas para reducir la sobreactivación de la amígdala en momentos de presión.
Con el tiempo, Carlos dejó de dudar de su capacidad de aprender y empezó a confiar en que podía liderar con efectividad.
Hoy es un Director Comercial de éxito que ha sabido superar las dificultades y desarrollar las nuevas competencias que implicaban cada paso que daba en su desarrollo personal y profesional.
El rol del mentor
El mentor no “regala” confianza, sino que ayuda a que el líder descubra y fortalezca sus propios recursos internos. Acompaña en los momentos de duda, sostiene el proceso de aprendizaje y ofrece un espacio seguro para crecer, al tiempo que comparte su propia experiencia como elemento de contraste y reflexión.
En el caso de Carlos, la mentoría fue la palanca que le permitió transformar la inseguridad en confianza, y el miedo en liderazgo.
Reflexión final
La autoconfianza no es un estado fijo, sino una competencia que se cultiva día a día. Cada reto, como el que enfrentó Carlos, es una oportunidad para expandir nuestras capacidades y aprender a caminar con la incertidumbre.
Ser brillante en tu rol actual no siempre significa sentirte preparado para el siguiente desafío.
Si, como líder o ejecutivo, identificas que la autoconfianza es un área de mejora en tu desarrollo o en el de tu equipo, estaré encantado de acompañarte como mentor en ese proceso.
José Luis Altolaguirre González
Mentor, Coach, Psicólogo
Comentarios recientes